Forexmacro

martes, 18 de septiembre de 2007

Los supervivientes

Los escuché decir intranquilos.
Gritar por los pasillos:
¡Ay Dios! ¡Ay Dios! ¡Ay Dios!
Los escuché llorar en los oscuros
Los escuché gemir de tanto dolor

Y vi también sus pies carcomidos por el barro
Y vi sus ojos infectados de tristeza
Los vi mirarse en un espejo
Los vi golpearse de tristeza

Y gritaron diciéndose a si mismos:
¡Miserables! !Oh miserables somos!
Los escuché desearse la muerte hoy
Los escuché torcerse de dolor

Esa es la vida donde miran
con desprecio los de arriba de la gloria.
Los que combinan la corbata con el whisky
Los que esconden la basura bajo alfombras

Esa es la vida entre las villas
La vergüenza de los propios que producen
Desde un escritorio con poder y con crudeza:
El hambre, la muerte y la pobreza.

Recorrió su geografía.

Caminó a dos pasos la aureola y bajó deslizándose lentamente. La estaba dibujando a trazo matemático.

Luego arrastró sus piernas y volvió a subir. Llegó a su cumbre, allí, el piso era perfecto y blando. Entonces decidió acostarse y llenar sus manos con esa perfección. Rodeó la aureola y se durmió, pero entre sueños escuchaba que alguien le cantaba al oído una canción de cuna.

En ese momento, durmiendo en los brazos de ella, volvió a sentirse un niño.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Hoy llueve Buenos Aires

Cuan difícil te pones cuando llueve.
A veces oscura.
A veces siniestra.
A veces solo parece que lloras.
Y ruges como un león en cautiverio.

Te pones difícil,
Y difícil es lidiar contigo.
Imposible conversarte.
A veces imposible convencerte.

Pero aún así
permaneces bella como siempre.
Aunque el agua se te escurre por el rostro.
Aunque ruges como un demonio.
Y tu río de plata se convierte
en bestia celosa de tus manos.

Cuan difícil te pones cuando llueve.
Pero aún así
no es difícil amarte ni cuando lloras.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Liberando el lápiz ( I )

Una mujer que llega y encuentra a su marido sembrando flores.

Una mujer llega y encuentra que esas flores juegan en el jardín.

Aquel jardín que hoy es guerra.

…………………….

Una mariposa con alma de león.

Un león que sueña con volar.

Un niño que pinta una mariposa con melena de león.

…………………….

Dos hombres que caminan tomados de la mano

Dos hombre que se dicen un te quiero en el oído.

Dos hombres que caminan por la calle: el hijo y el padre perfecto

…………………….

La poesía no tiene forma

Es vacía pero profunda

Hermosa desde sus sonidos y su música

…………………….

Aquel jardín que hoy es guerra

Donde abunda el hambre y la muerte

La misma mujer de las flores, se arrodilla en el cieno y ora por sus hijos.

R/N

No nos hablamos, ni sé como te llamas . . . pero esta va por tí, por lo bien que te veías con la campera roja y el pantalón negro:



En el espacio el rojo se suspende.
Se hace perfecto y brilla.
Incandescente.
Rojo.
Se hace denso.

Entonces se detiene de pronto.
Piensa,
y luego camina convertido en oscuro.
Ya no es denso como la sangre.
Ni fulminante como el sol.

Pero aquel oscuro se detalla milimétrico.
Genera curvas.
Desciende.
Sube y converge en un ángulo perfecto.
Sus líneas son armonía
y por ellas todo pasa lento.
Para que las observen idolatrando,
las miradas de los hombres.

martes, 4 de septiembre de 2007

El sabor de todos los días

Creció la mancha y se extendió a lo largo y ancho de la tela celeste cielo.

En el aire se suspendió el aroma.

Rápidas y desesperadas las manos trataron de contenerla. Un segundo más tarde, los dedos manchados.

En el aire se suspendió el aroma.

Sofocante calor e inusual, el vulgo friccionaba los cuerpos, mientras el atardecer caía desmedido en el epílogo de invierno, donde los chocolates que llevo todos los días, no soportan el encierro en mis bolsillos, y a cada minuto, sin darme cuenta, una mancha se extiende suntuosa y atrevida en mi camisa celeste cielo. Yo, muy sonrojado, atrevido también, me animo a ofrecértelo, mientras tú sonríes hermosa como siempre, aceptando el chocolate derretido.

jueves, 30 de agosto de 2007

No importa

Aquí estoy.
A tu espera.
Y no importa.
No importa el tiempo
ni la vida misma importa.

Aquí estoy.
A tu espera niña.
Aquí estoy.
Pensando en tus ojos.
En tu risa de niña amor.

Y no importa.
No importa el tiempo
ni la vida misma importa.

Aquí estoy
por siempre.
Por ti.
Por siempre voy a quererte amor.

Estoy a la espera.
De tus manos las caricias,
de tus labios la dulzura de los besos,
del latido de tu pecho junto al mío.

Aquí estoy mi niña.
Pensando en que algún día,
tus ojos brillarán cuando me mires.
Y que importa entonces
la vida misma con el brillo de tus ojos.
Que importa la verdad.
Que importa la vida que importa.
Ni el mismo tiempo, ni el mismo amanecer,
Ni las brisas que llegan hoy en primavera.
Que importa si aquí estoy
casi muerto sin tus manos,
sin tu pelo ni tu risa.

Dime amor.
Si no existe el propio tiempo.
Si la vida se nos pasa tan deprisa.
Aquí estoy.
Dímelo.
Pues por siempre voy a quererte por siempre.
Y es que nada importa.
Ya nada importa si de algún modo,
Por siempre voy a quererte amor.

domingo, 26 de agosto de 2007

Absorta

Cae la noche llena y de prisa.
Absorta de triste y lastimera letra.
Mustia de roces y de enigmas.

Cae callada y de prisa.
Lánguida cual alarido,
sin voz, ni llantos.
Repetida y ahogada.

Cae la noche llena y de prisa.
Absorta por su propia inmensidad,
de silencio y de oscuridad,
repetida como ella sola,
perdida y encontrada,
allí está girando en su propio espacio.
En su propia inmensidad.

jueves, 16 de agosto de 2007

Balbuceos

La música eriza la piel,
penetra la roca y se hunde en el alma,
carne y corazón esperan.

Letra marchita aborta lánguida el papel.
La poesía de luz,
azul pálida dibuja:
la noche,
y los cuerpos de sirena.

La espuma se desliza,
besa la arena,
humedece los muslos.

Y allí,
azul tirita el verso.
A veces pálido como el sol y los muertos.
Entonces el lápiz se desliza.
La letra se dibuja.
Tus letras dan tu nombre.
El mar tirita.
El sol se hunde.
El alma espera
lánguida y difusa.
Con sus ojos solo espera.
Mártir silenciada, absoluta.
Pretendiendo el cielo,
el sol,
y de tu boca
acaso los silencios.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Círculo

Gira el tiempo gira, ya no existe espacio.
Ya no existe el tiempo.

Aunque gira y gira
el espacio está vacío.
El tiempo ya no existe.

Hoy, solo yo
y mi poesía,
muda,
ciega,
incoherente.
Tormentosa.

Y gira y gira sin parar,
Muere en silencio,
Mata sin piedad.

Afuera la noche no existe,
No es luz ni oscuridad.
Es nada,
No es tiempo,
ni espacio.
No existe,
no existo.

Solo yo y mi alma
en las sentinas.
De noches.
De días.
De días y de noches.
De nada.

Nada.

Tiempo sin cesar.
Espacio sin infinitos espacios.
Tiempos sin infinitos tiempos.
Nada materia de nada.
Sin límites.
Sin paz.
Sin mí.
Sin ti. . .
. . . que ya no existes. Te vas.
Ya no existes