Creció la mancha y se extendió a lo largo y ancho de la tela celeste cielo.
En el aire se suspendió el aroma.
Rápidas y desesperadas las manos trataron de contenerla. Un segundo más tarde, los dedos manchados.
En el aire se suspendió el aroma.
Sofocante calor e inusual, el vulgo friccionaba los cuerpos, mientras el atardecer caía desmedido en el epílogo de invierno, donde los chocolates que llevo todos los días, no soportan el encierro en mis bolsillos, y a cada minuto, sin darme cuenta, una mancha se extiende suntuosa y atrevida en mi camisa celeste cielo. Yo, muy sonrojado, atrevido también, me animo a ofrecértelo, mientras tú sonríes hermosa como siempre, aceptando el chocolate derretido.
martes, 4 de septiembre de 2007
El sabor de todos los días
jueves, 30 de agosto de 2007
No importa
Aquí estoy.
A tu espera.
Y no importa.
No importa el tiempo
ni la vida misma importa.
Aquí estoy.
A tu espera niña.
Aquí estoy.
Pensando en tus ojos.
En tu risa de niña amor.
Y no importa.
No importa el tiempo
ni la vida misma importa.
Aquí estoy
por siempre.
Por ti.
Por siempre voy a quererte amor.
Estoy a la espera.
De tus manos las caricias,
de tus labios la dulzura de los besos,
del latido de tu pecho junto al mío.
Aquí estoy mi niña.
Pensando en que algún día,
tus ojos brillarán cuando me mires.
Y que importa entonces
la vida misma con el brillo de tus ojos.
Que importa la verdad.
Que importa la vida que importa.
Ni el mismo tiempo, ni el mismo amanecer,
Ni las brisas que llegan hoy en primavera.
Que importa si aquí estoy
casi muerto sin tus manos,
sin tu pelo ni tu risa.
Dime amor.
Si no existe el propio tiempo.
Si la vida se nos pasa tan deprisa.
Aquí estoy.
Dímelo.
Pues por siempre voy a quererte por siempre.
Y es que nada importa.
Ya nada importa si de algún modo,
Por siempre voy a quererte amor.
domingo, 26 de agosto de 2007
Absorta
Cae la noche llena y de prisa.
Absorta de triste y lastimera letra.
Mustia de roces y de enigmas.
Cae callada y de prisa.
Lánguida cual alarido,
sin voz, ni llantos.
Repetida y ahogada.
Cae la noche llena y de prisa.
Absorta por su propia inmensidad,
de silencio y de oscuridad,
repetida como ella sola,
perdida y encontrada,
allí está girando en su propio espacio.
En su propia inmensidad.
jueves, 16 de agosto de 2007
Balbuceos
La música eriza la piel,
penetra la roca y se hunde en el alma,
carne y corazón esperan.
Letra marchita aborta lánguida el papel.
La poesía de luz,
azul pálida dibuja:
la noche,
y los cuerpos de sirena.
La espuma se desliza,
besa la arena,
humedece los muslos.
Y allí,
azul tirita el verso.
A veces pálido como el sol y los muertos.
Entonces el lápiz se desliza.
La letra se dibuja.
Tus letras dan tu nombre.
El mar tirita.
El sol se hunde.
El alma espera
lánguida y difusa.
Con sus ojos solo espera.
Mártir silenciada, absoluta.
Pretendiendo el cielo,
el sol,
y de tu boca
acaso los silencios.
miércoles, 15 de agosto de 2007
Círculo
Gira el tiempo gira, ya no existe espacio.
Ya no existe el tiempo.
Aunque gira y gira
el espacio está vacío.
El tiempo ya no existe.
Hoy, solo yo
y mi poesía,
muda,
ciega,
incoherente.
Tormentosa.
Y gira y gira sin parar,
Muere en silencio,
Mata sin piedad.
Afuera la noche no existe,
No es luz ni oscuridad.
Es nada,
No es tiempo,
ni espacio.
No existe,
no existo.
Solo yo y mi alma
en las sentinas.
De noches.
De días.
De días y de noches.
De nada.
Nada.
Tiempo sin cesar.
Espacio sin infinitos espacios.
Tiempos sin infinitos tiempos.
Nada materia de nada.
Sin límites.
Sin paz.
Sin mí.
Sin ti. . .
. . . que ya no existes. Te vas.
Ya no existes
martes, 14 de agosto de 2007
Aquella será nuestra canción
Para Isabel Larrosa, por los momentos:
Aquella será nuestra canción amiga,
Tuya y mía,
Nuestra.
Con aquella canción nos recordaremos,
Con aquella canción te diré princesita.
Te daré y me darás el pecho y los brazos.
Solo allí estaremos siempre seguros.
Solo allí nuestras almas se sentirán seguras.
Y cada mañana,
antes de vernos la escucharemos.
Y cada mañana,
cuando vayamos a nuestro encuentro,
recitaremos la letra.
Y cada mañana,
cuando nos miremos a los ojos,
el mundo la cantará por nosotros.
Aquella será nuestra canción y nuestro secreto.
Tuyo y mío.
De los dos.
Amiga y princesita mía:
“Te seguiré hasta el final. . .”
Hasta el mismo tiempo.
Y jamás me marcharé para siempre.
Será aquella nuestra canción y nuestro pacto.
Nuestra locura.
El espacio donde nuestras almas se encontrarán
por siempre.
Hasta el final.
Donde tú y yo nos recordaremos,
Con la que nos diremos te quiero.
Con la que nos abrazaremos.
Con la que nos volveremos locos por nada.
Será nuestra canción. Nuestro pacto.
Nuestra locura. Nuestras almas.
Nuestros cuerpos.
Te seguiré hasta el final
Callado y en silencio,
Pensando en aquella canción,
Recordándote de a poco,
Sintiéndote a mi lado.
Hasta el final.
Por siempre.
Siguiéndote donde tú vayas . . . hasta el final.
Y Con las luces del alba,
Las luces de nuestras almas.
Te seguiré hasta el final
Donde nos diremos te quiero.
Donde nos abrazaremos.
Donde nos volveremos locos por nada.
Por siempre.
En el final.
En el final del mismo tiempo.
En el final de nuestro silencio,
de nuestras propias almas.
Amarte
Amarte desde el alma,
es amarte con la carne, con los huesos.
Con el alma.
Es soñarte día y noche.
Pensarte.
Amarte es dibujarte en cada letra.
Sentirte.
Pensar con tu nombre.
Respirar con tu aliento.
Es
salir y caminar en tus muslos.
Recorrerte el pelo como el mar el mundo.
Es amarte, pensarte, sentirte.
Es mirar el infinito en tus ojos.
El sol en tu risa.
Lo divino en tu espíritu.
Es amarte con el alma.
Con el cuerpo, con los sueños.
Amarte es escucharte.
Reírnos juntos.
Cantarnos.
Susurrarnos en los labios.
Besarnos.
Caminar lento,
paseando el universo tomados de la mano.
Por que amarte desde el alma
es amarte con la carne, con los huesos. . . con el alma
domingo, 12 de agosto de 2007
El sacrificio del durazno
Desde allí tu boca,
roja,
mordió la fruta madura.
Penetró con la furia de tus dientes,
la carne dulce de un durazno.
Entregado a tus manos,
llevado al sacrificio de tu boca.
Su sangre mezclose con el néctar tuyo,
su cuerpo giraba entre tus dedos
y a cada mordisco
te acercabas mas y mas a su núcleo,
pequeña fortaleza de vida de otros duraznos
que también desearían entregarse a tus manos,
y morir en el sacrificio de tu boca
sábado, 11 de agosto de 2007
Me has robado el alma
Dime qué es un alma.
Dime que existe.
Dime que la traigo yo.
O me la robas tú.
Dime que me la devuelves.
Dime que existe.
Las cosas son tan simples cuando las dices tú.
Te has robado el alma.
Te has llevado el alma.
Y las cosas son tan simples cuando las dices tú.
Verás cuando estoy cerca,
mis manos temblarán por ti.
Dime que no me has robado el alma.
Dime que la traigo yo.
Acércate despacio,
no finjas que no ha pasado nada.
Te has llevado el alma.
Dime que la traes hoy.
Y es que son sencillas las cosas,
sencillas cuando las dices tú.
Te has robado el alma.
Te has llevado el adiós.
Como si no,
Como si no pasara nada.
Te has robado el alma.
Sin decir siquiera al aire adiós.
viernes, 10 de agosto de 2007
Tu risa de niña
Vuela tu risa de niña como una mariposa.
Es la perfección de tu rostro.
Lo milimétrico y lo divino.
Lo puro y lo inocuo.
Lo cándido.
Vuela tu risa de niña como una mariposa.
Vuela alto.
Y con ella todos sueñan.
Por que es tu esencia.
Lo divino y lo perfecto.
Lo mágico.
Diáfano.
Vuela alto,
Vuela como una mariposa,
Con sus alas de colores.
Con su vida y su encanto.
Tu encanto.
Lo mágico.
Diáfano.
Y déjala volar siempre.
Para que todos sueñen.
Déjala volar.
Para que todos conozcan
La esencia, lo cándido.
Lo divino, lo perfecto.
Tu risa de niña,
Que vuela y vuela.
Y con ella,
Los sueños de los pájaros.


